No lo vamos a negar, la palabra faja en sí es fea. Pero que muy fea. Y cuando la mencionamos a todos nos viene a la mente una braga del tamaño de la de Bridget Jones y de un color carne muy poco favorecedor. Pero oye... ¡y lo bien que sientan! Imposible ponerse vestidos de estos donde te pueden leer hasta el ADN sin llevar una de esas prendas íntimas, por muy delgadita que estés.
Pero afortunadamente las cosas han cambiado mucho y si ya dejamos de lado el tema de "para presumir hay que sufrir" ahora también podemos destacar que la belleza está en el interior (en el sentido nada metafórico de la expresión). Para muestra un botón, o mejor dicho: una maravillosa braga-faja de Selmark que no puede ser más glamourosa.
Vale que no me va a dejar el tipín de Mar Saura, eso está claro, (de eso se va a encargar IND Nutrición Deportiva, pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.), pero por lo menos van a conseguir que el culete vuelva a su sitio (aunque sea por unas horas). De hecho yo ya estoy buscando vestiditos ajustados a morir para lucir estas Navidades.
Eso sí, en este caso lo de lo barato sale caro viene muy a cuento. Casi todas las cadenas de "low cost" han sacado una línea de lingerie que no está nada mal y sobre todo es baratísima... pero lo cierto es que tras un par de lavados las fajitas no sirven para nada. Así que en este caso es mejor hace un poquito de esfuerzo y apostar por una marca de calidad. Te van a durar muchísimo más tiempo y el resultado es mucho mejor. Cumplirán su función durante interminables puestas.
Otro consejo, su cuidado. La ropa interior es aconsejable lavarla a mano. En la lavadora los aros y elásticos sufren y se desgastan. Así que mejor jabón para prendas delicadas y frotar lo justo. Ni que decir tiene que lo de la secadora está más que prohibido. En caso de que pases del esfuerzo introduce la prenda en una bolsa especial para el lavado a máquina y utiliza un programa corto.
Y tú, que.. ¿ya tienes tu faja?






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